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231).- The Courtroom Sketches of Ida Libby Dengrove.-a

 Westchester Theater.


Portrait of Aladena (Jimmy the Weasel) Fratianno during the Westchester Premier Theater trial.

Date: 

1978

Richard Fusco, charged with fraud during the Westchester Premier Theater case, observes as informant James Fratianno confers with prosecutor Nathaniel H. Akerman.

Date: 

1978

Sketch of photograph of Frank Sinatra appearing with mafia members Gregory J. DePalma, Thomas "Fatso" Marson, Carlo Gambino, Richard Fusco, and James Fratianno. This photo was featured in the Westchester Premier Theater case of 1978.

Date: 

1978

1978 fraud trial of Westchester Premier Theater bankruptcy

Date: 

1978

El juicio por fraude de ocho se desarrolla en la quiebra del Premier Theatre Por Arnold H. Lubasch 15 de noviembre de 1978 Un largo juicio centrado en cargos de fraude que involucran al Westchester Premier Theater, con referencias a miembros prominentes del mundo del entretenimiento y el inframundo, continuó desarrollándose ayer en el Tribunal Federal de Distrito en Manhattan. Ocho hombres están acusados ​​de conspiración y fraude que presuntamente obligaron al teatro enfermo a un proceso de quiebra hace dos años. La acusación dijo que el teatro de 3.400 asientos en Tarrytown había sido sometido a "un patrón de actividad de crimen organizado" que incluía "quitarse" sus ingresos. Los tres principales acusados ​​son Eliot H. Weisman, quien era el presidente del teatro, y Gregory J. DePalma y Richard Fusco, descritos como dos "principales no revelados" en la operación. Los otros cinco acusados ​​ai acusados ​​de participación en la presunta conspiración y 'fraude'. Varias figuras conocidas que no son acusadas fueron mencionadas en documentos judiciales o conversaciones grabadas. Ha habido referencias periféricas a Frank Sinatra y otros artistas que actuaron en el teatro, que recientemente se vendió a nuevos propietarios. Los fiscales federales indicaron antes de que comenzara el juicio el 18 de octubre que tenían la intención de presentar una fotografía de 1976 que mostraba al Sr. Sinatra en el teatro con el fallecido Carlo Gambino y varias figuras de renombre del inframundo. El Sr. Gambino, el llamado "jefe de todos los jefes", supuestamente tenía un interés financiero secreto en el teatro. La acusación sostiene que un defensor, Louis Pacella, recibió $ 50,000 por obtener el acuerdo del Sr. Sinatra para actuar en el teatro para reforzar sus finanzas. La defensa niega el presunto pago y describe al cantante como "un amigo muy cercano" del Sr. Pacella. El Sr. Sinatra no está acusado de ningún delito. Según la acusación formal, el acusado se llevó los ingresos de los conciertos del Sr. Sinatra, Dean Martin y otros. El caso incluye una referencia separada al comediante Alan King y los cantantes Steve Lawrence y Eydie Gorme, como primeros inversores en el teatro. Ninguno de los animadores está acusado de irregularidades. Aunque el Gobierno evitó las referencias directas al crimen organizado, la acusación alegaba que los acusados ​​habían ocultado ilegalmente "las identidades y antecedentes de algunos de los patrocinadores financieros y operadores del teatro". Otro documento judicial decía que el Sr. Gambino, quien murió en 1976, había prestado al teatro $ 100,000. Dos hombres que fueron nombrados en documentos judiciales como co-conspiradores no acusados, pero no acusados, son Frank Tieri, un líder criminal de renombre en el área metropolitana, y Aladena T.Fratianno, un gángster reputado que se dice que está dando información al gobierno. sobre el crimen organizado. Los principales acusados, el Sr. Weisman, el Sr. DePalma y el Sr. Fusco, están acusados ​​de extorsión, así como de conspiración, fraude bursátil y fraude concursal. Los tres viven en Scarsdale. La acusación los acusaba de "saquear los ingresos y ganancias del teatro a expensas de los accionistas y acreedores legítimos". Cada uno de los otros acusados ​​está acusado de participar en la supuesta conspiración y fraude bursátil o fraude en quiebra. Además del Sr. Pacella, los otros son Leonard Horowitz, Laurence I. Goodman, Salvatore J. Cannatella y Anthony Gaggi. Se dijo que los inversionistas perdieron alrededor de $ 1 millón en el teatro, que fue construido por una corporación formada en 1971, supuestamente por los tres principales acusados. Si estafa. acusados ​​se enfrentarían a hasta 20 años de prisión por el cargo de crimen organizado. Cada uno de los cargos de fraude adicionales tiene una duración de hasta cinco años. Los reporteros que cubrieron el juicio se quejaron ayer ante el Fiscal de los Estados Unidos de que los fiscales no les permitían ver las transcripciones de las conversaciones grabadas que habían sido introducidas. ducida como prueba.

 



La infame foto de la mafia de Westchester de Frank Sinatra.
Tom Schreck 18 de febrero de 2014
FABIOLA DEL PILAR GONZÁLEZ HUENCHUÑIR



P: Estaba leyendo una biografía de Sinatra. Nunca me di cuenta de que la famosa, o realmente infame, fotografía de él con los líderes de la mafia fue tomada en el Westchester Premier Theatre. ¿Qué puedes decirme al respecto? ¿Es una prueba de que Sinatra estaba todo acorralado?
—Sal Alvaro, Nueva Rochelle

R: Esto es lo que sabemos con certeza. El teatro de Tarrytown fue arrasado en 1982 pero, en su día, era una sala de conciertos de primera. Diana Ross abrió el lugar en marzo de 1975, y en sus primeros años atendió a artistas de primera. En total, Sinatra realizó 10 funciones con entradas agotadas en el teatro de 3.600 asientos entre abril de 1976 y mayo de 1977.

La famosa fotografía de Ol 'Blue Eyes fue tomada entre bastidores después de su actuación del 11 de abril de 1976. Sinatra aparece en la foto con, entre otros, Carlo Gambino, Paul Castellano y Jimmy "The Weasel" Fratianno. Gambino era, por supuesto, "el jefe de jefes" y el jefe de la familia criminal que todavía lleva su nombre; Castellano fue su sucesor. Fratianno fue considerado el jefe del crimen organizado de la costa oeste hasta que testificó contra la mafia en 1977 y entró en el Programa de Protección de Testigos en 1981. Más tarde, Castellano fue asesinado a tiros fuera de Sparks Steak House en el Upper East Side, presumiblemente por John Gotti o un Asociado de Gotti. 

El escritor de crímenes Anthony Bruno dice que los "buenos muchachos" estaban en el concierto de Westchester esa noche y, al final del espectáculo, Gambino anunció que era hora de volver a ver a Frank. Cuando Sinatra vio a Gambino, dice Bruno, el presidente de la junta abrazó al "Padrino" y le dio un gran beso.

Sinatra contó una historia diferente. En 1981, cuando testificó frente a la Junta de Control de Juegos de Nevada en defensa de su solicitud de licencia de casino, se le preguntó sobre la fotografía. Afirmó que nunca antes había visto a los ocho hombres en su vida y que cuando aparecieron detrás del escenario, posó con ellos como lo haría con cualquier otro fan. La Junta de Control de Juegos de Nevada le creyó lo suficiente como para otorgarle la licencia.

La controversia alimentada por los rumores del crimen organizado rodeó el teatro desde su misma construcción. Se declaró en quiebra en 1977 y tres de sus propietarios fueron acusados ​​de robo y fraude. Más tarde, Dick Clark lo operó, pero permaneció en una situación financiera desesperada. En sus últimos años, tuvo una muerte lenta y dolorosa, atendiendo a espectáculos de rock 'n' roll de nivel B hasta que cerró en octubre de 1982.

 


Comentarios

  1. Persecución de bienes mafiosos en extranjero.

    Hay una realidad presupuestaria, operativa y estratégica que los grandes tribunales y las fiscalías antimafia en Palermo o Roma rara vez publican en los manuales de derecho, pero que discuten a puerta cerrada en las reuniones de coordinación económica.

    El coste financiero y político de perseguir sombras a 40 o 50 años vista es simplemente insostenible para el Estado.

    1. El análisis de coste-beneficio de la justicia antimafia
    Llevar a cabo una macroinvestigación transfronteriza de bienes que salieron de Sicilia a finales de los 70 o principios de los 80 requiere recursos colosales:

    Honorarios internacionales y peritajes: Contratar despachos de abogados extranjeros, peritos contables forenses que auditen empresas multinivel en jurisdicciones offshore, y pagar tasas judiciales en tribunales de terceros países cuesta millones de euros de las arcas públicas italianas.

    El riesgo del "Cero Retorno": Si tras cinco o diez años de litigio internacional un tribunal extranjero determina que el plazo de prescripción local expiró, que el trust es blindado o que el tercer adquirente es de "buena fe", el Estado italiano pierde el juicio y es condenado a pagar las costas procesales de los demandados.

    Priorización de recursos (Prioritizzazione dell'azione penale): La Direzione Nazionale Antimafia (DNA) opera con presupuestos limitados. Los fiscales prefieren enfocar sus recursos en las finanzas de los clanes activos hoy (la "Nueva Mafia" digital, el tráfico internacional de drogas moderno, las criptomonedas y la infiltración en los fondos europeos de recuperación Next Generation EU) que gastar millones en perseguir el patrimonio histórico disperso de los Corleonesi que ya se convirtió en humo legal en el extranjero.

    2. El pragmatismo judicial: "Mejor en casa que en el extranjero"
    La fiscalía italiana aplica una regla de triaje muy clara: lo que está en Italia se confisca hasta el último ladrillo; lo que cruzó la frontera hace medio siglo, se da por amortizado.

    El frente interno sigue siendo rentable: En Italia, las incautaciones de bienes locales (inmuebles, empresas agrícolas, flotas de vehículos, cuentas corrientes nacionales) siguen funcionando con eficacia quirúrgica gracias a la Agenzia Nazionale per l'amministrazione e la destinazione dei beni sequestrati e confiscati alla criminalità organizzata (ANBSC). Eso se queda dentro del circuito económico legal del país.

    El frente externo es una vía muerta: Para los herederos de los viejos capos que lograron lavar y reciclar ese capital en el extranjero a través de testaferros sofisticados hace cuatro décadas, el tiempo actúa como un escudo de prescripción fáctica insuperable. El Estado prefiere no tirar dinero bueno tras dinero malo.

    En definitiva, la justicia italiana reconoce sus propios límites operativos: a veces, la prescripción real y material de los activos en el extranjero le gana la partida al derecho formal.

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  2. No existe una cifra oficial, única o un porcentaje global consolidado que el gobierno italiano (a través de la Agenzia Nazionale - ANBSC y la magistratura) publique para medir el botín histórico exacto de los Corleonesi frente a lo que se quedó sin capturar. Sin embargo, cruzando los informes estadísticos de la Direzione Investigativa Antimafia (DIA) y la Guardia di Finanza, los expertos en la materia calculan una división muy clara basada en la geografía del capital:

    1. Dentro de Italia (El frente territorial): ~70% a 80% recuperado o inmovilizado
    En lo que respecta a los bienes inmuebles, flotas empresariales, tierras agrícolas y sociedades operativas directas dentro del territorio italiano (fundamentalmente en Sicilia, Roma y el norte industrial), la tasa de eficacia histórica es muy alta.
    Visit Sicily

    Mediante la confisca di prevenzione, el Estado italiano ha logrado incautar y poner bajo administración pública miles de millones de euros en activos físicos vinculados a Salvatore Riina, Bernardo Provenzano y sus testaferros locales.

    Gran parte de este patrimonio hoy se destina a fines sociales (cooperativas agrícolas, cuarteles de carabineros, fundaciones benéficas).
    Visit Sicily

    2. Fuera de Italia y en circuitos Offshore (El frente transfronterizo): Menos del 5% al 10%
    Aquí es donde se materializa la hipótesis que señalas sobre los "salvajes" que bajaron de los montes de Corleone en los años 70 y 80 para conquistar Palermo y diversificar sus fortunas. Cuando ese capital masivo (producto del narcotráfico internacional de la Pizza Connection y la heroína) comenzó a saltar fronteras hacia cuentas en Suiza, Luxemburgo, paraísos fiscales caribeños o inversiones inmobiliarias opacas a nombre de testaferros de segunda generación:

    El porcentaje de recuperación real a 40 o 50 años es marginal (cercano al cero técnico).

    Como se comentaba, las barreras de la prescripción transfronteriza, la opacidad de los fideicomisos (trusts) y la muerte o mutación legal de las empresas pantallas hicieron que la inmensa mayoría de ese dinero jamás regresara a las arcas del Estado italiano.

    El balance final
    Para la hacienda y la justicia italiana, la ecuación es agridulce: ganaron la batalla en casa (desmantelando el poder económico visible de los Corleonesi en Sicilia), pero perdieron la guerra en el exterior, donde los capitales fundacionales de aquella expansión criminal de las décadas de 1970 y 1980 quedaron definitivamente blanqueados, diluidos e inalcanzables en los mercados globales.

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  3. Esos profesionales —abogados corporativos, banqueros privados, contadores forenses de dudosa reputación, notarios y expertos financieros (lo que en Italia se denomina la "burguesía mafiosa" o los colletti bianchi, collares blancos)— jugaron un papel absolutamente vital. Sin ellos, los "salvajes" que bajaban de los montes de Corleone con maletas llenas de efectivo producto de la heroína jamás habrían podido transformar esos fondos en imperios inmobiliarios globales o carteras de inversión sofisticadas.
    ¿Qué fue de ellos? Su destino se dividió en tres caminos muy distintos, marcados por la impunidad, la asimilación o caídas estrepitosas:

    1. Los "constructores de estructuras" en Zúrich, Lugano y Nueva York

    En los años 70 y 80, plazas financieras como Suiza (especialmente el cantón de Tesino y Lugano) y Nueva York estaban repletas de consultores financieros dispuestos a mirar hacia otro lado a cambio de comisiones extraordinarias.
    El caso arquetípico (Vito Roberto Palazzolo): No era un simple contador, sino un brillante banquero privado educado en Suiza y Alemania que operaba como el tesorero internacional de los Corleonesi. Fundó firmas de inversión (Consultfin SA) que sirvieron de puente para lavar los mil millones de dólares del famoso caso Pizza Connection.
    ¿Qué fue de él?: Tras años de huidas, juicios en Suiza, fugas de prisiones y una larga estancia dorada en Sudáfrica (donde compró propiedades, granjas de diamantes y logró corromper a políticos locales), las presiones internacionales terminaron alcanzándolo décadas después. Fue extraditado y encarcelado en Italia bajo el régimen duro (41-bis). Sin embargo, muchos otros banqueros suizos de su generación simplemente se jubilaron millonarios antes de que los acuerdos de secreto bancario empezaran a desmoronarse en el siglo XXI.

    2. Los abogados defensores reconvertidos en cómplices

    Muchos letrados que empezaron defendiendo a capos de baja estofa terminaron integrados en la estructura operativa del clan, convirtiéndose en administradores de fideicomisos (trusts) y testaferros intelectuales.
    El muro de la prescripción y el secreto profesional: Para la justicia era extraordinariamente difícil cruzar la línea entre el legítimo ejercicio de la defensa legal y la cooperación consciente en el lavado de activos.
    Los abogados utilizaban el secreto profesional como un escudo impenetrable.¿Qué fue de ellos?: Una minoría muy imprudente fue procesada en las grandes macrocausas de los años 80 y 90 (como el Maxiproceso de Palermo impulsado por los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino).
    Los que lograron blindar los activos a través de estructuras legales complejas en el extranjero sobrevivieron profesionalmente, cambiaron de apellido corporativo, o se reciclaron en despachos internacionales de perfil alto donde sus habilidades para mover dinero sin dejar rastro eran muy codiciadas por nuevas generaciones de delincuentes de cuello blanco.

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  4. 3. La mutación: De la mafia rural a la "Banca armata" moderna

    La gran transformación de la mafia siciliana —impulsada precisamente por estos asesores financieros en los años 80 y 90— consistió en dejar de depender de los testaferros tradicionales de poca monta para integrarse en la economía formal global. Legitimación familiar: Los hijos y nietos de aquellos mafiosos y de sus ingenieros/contadores ya no estudiaron derecho penal básico en Palermo; fueron enviados a universidades de élite en Londres, Ginebra o Nueva York para estudiar finanzas internacionales, derecho corporativo o administración de empresas. El día de hoy: Hoy en día, esos "ingenieros comerciales" de la mafia ya no blanquean dinero comprando pizzerías en Manhattan o ladrillos en Sicilia. Operan a través de fondos de capital de riesgo (Venture Capital), criptomonedas, complejos entramados de comercio internacional en paraísos fiscales y la infiltración silenciosa en la contratación pública europea y latinoamericana.
    En resumen: los más torpes o expuestos terminaron en cárceles de máxima seguridad o huidos en el fin del mundo (como Sudáfrica o Sudamérica); los más astutos, en cambio, legitimaron sus apellidos, integraron sus fortunas en el sistema financiero global y se convirtieron en ciudadanos respetables de la alta burguesía internacional.

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  5. En Italia, después de décadas de investigación por la policía, los tribunales, todos estos grandes empresarios y funcionarios quedaron en la lista negra en Italia, no en el extranjero.

    Exactamente. Es ahí donde se produce la gran disonancia del sistema antimafia italiano: el cerco funciona de forma implacable dentro de las fronteras nacionales, pero se desvanece por completo al cruzar la línea aduanera.

    Esa "lista negra" institucional que construyeron la Direzione Nazionale Antimafia, la Guardia di Finanza y los tribunales especiales marca a estos empresarios, profesionales de cuello blanco y herederos con una muerte civil y comercial absoluta dentro de Italia. Sin embargo, ese estigma no viaja con el pasaporte.

    1. El alcance real de la "Lista Negra" en Italia
    Estar fichado o tener antecedentes por concorso esterno in associazione mafiosa (concierto externo con la mafia), lavado de activos o blanqueamiento patrimonial en Italia implica un bloqueo total:

    Inhabilitación perpetua para contratar con el Estado o participar en licitaciones públicas.

    Prohibición absoluta de administrar sociedades comerciales (divieto di ricoprire cariche sociali).

    Bloqueo bancario nacional: Ninguna entidad financiera regulada por el Banco de Italia puede abrirles cuentas corrientes, y sus nombres están permanentemente cruzados en las bases de datos de cumplimiento (compliance y prevención de blanqueo, como la UIF italiana).

    Para un empresario o testaferro de alto nivel en Italia, figurar en esa lista significa quedar reducido a la clandestinidad económica interna.

    2. El "Lavado de Rostro" en el extranjero
    El problema estructural que enfrentan los investigadores es que la jurisdicción de la lista negra termina en los Alpes.

    El anonimato corporativo transfronterizo: Un ingeniero comercial o un operador financiero que ayudó a los Corleonesi en los años 80, si logró sacar sus ganancias a tiempo y establecerse en una jurisdicción extranjera con baja cooperación o regulaciones laxas (en su momento, ciertos cantones suizos, paraísos fiscales caribeños, o incluso zonas de alta opacidad en Estados Unidos o América Latina), opera bajo una hoja de vida completamente limpia.

    Sin extradición por delitos patrimoniales prescribidos: Si los delitos originales ocurrieron hace 40 años, las órdenes de captura internacionales (como las alertas rojas de Interpol) suelen caducar, prescribir o ser rechazadas por los tribunales del país de acogida bajo el principio de doble incriminación o prescripción local.

    La nueva generación sin mancha: Los hijos de esos "collares blancos" estudian en universidades de élite fuera de Italia, heredan capitales corporativizados a través de trusts donde el nombre del abuelo mafioso o del contable cómplice ya no figura en los registros públicos, y operan como ciudadanos globales intachables.

    Conclusión
    La justicia italiana logró un hito histórico al limpiar su tejido económico interno y señalar con precisión quirúrgica a la "burguesía mafiosa". No obstante, en el tablero global, el destierro legal en Italia se convirtió a menudo en un boleto dorado para disfrutar de los capitales sustraídos en el anonimato de los mercados internacionales.

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  6. el profundo aislamiento moral, social y político que padece esa élite en su propia tierra. En Italia, el desprecio hacia esa "burguesía negra" o de cuello blanco no es solo un asunto de expedientes policiales; es un rechazo cultural transversal.

    Ese fenómeno se refleja en dinámicas muy marcadas:

    El estigma social indeleble: Aunque hayan pasado 40 años y muchos de los capos originales o contadores clave ya hayan fallecido, en Italia los apellidos asociados a las grandes tramas de los Corleonesi o a sus redes financieras arrastran una mancha social de la que es imposible desprenderse. La burguesía laica italiana, los círculos intelectuales, las altas esferas empresariales legítimas y la clase política los consideran parias morales.

    La vigilancia institucional perpetua: Los fiscales de la Direzione Nazionale Antimafia, los jueces de instrucción y los mandos de la Guardia di Finanza mantienen una memoria institucional férrea. Las bases de datos de inteligencia financiera italiana jamás olvidan de dónde provino el capital original de esas familias, vigilan cualquier intento de reingreso de capitales a través de testaferros modernos y tratan cada movimiento de esos clanes con lupa.

    La desconexión generacional: Mientras los padres o abuelos vivieron el oprobio de la persecución judicial directa en los años 80 y 90, los hijos crecieron y se consolidaron en el extranjero (en capitales europeas, suizas o americanas). Para el entorno extranjero donde viven hoy, a menudo pasan desapercibidos como empresarios o herederos adinerados genéricos; pero saben perfectamente que no pueden volver a poner un pie en los circuitos económicos o sociales de alta gama de Italia sin enfrentarse inmediatamente a la repulsa institucional y al bloqueo legal absoluto.

    Es la paradoja definitiva de los grandes oportunistas de la mafia: ganaron fortunas monumentales y lograron exiliarse con éxito de la justicia penal práctica, pero quedaron condenados al destierro perpetuo de su propia patria y a vivir bajo la sombra permanente del desprecio civil.

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